En muchos países, los políticos han expresado su preocupación ante la fiebre de las criptodivisas, ante los posibles problemas de seguridad, volatilidad y de una posible burbuja especulativa.

El caso de Suiza es distinto. El país alpino quiere ser una “criptonación”, en palabras de su ministro de Economía, Johann Schneider-Ammann.

De las diez mayores ofertas iniciales de divisas (ICO, por sus siglas en inglés) propuestas – a través de las cuales las start-ups captan fondos vendiendo tokens (una unidad de valor emitida por una entidad privada) – cuatro han utilizado Suiza como su base de operaciones, según PwC.

La creciente industria de las ICO está contribuyendo a mejorar la reputación de Suiza como un país donde las empresas reciben buen trato, después de que su imagen se viera empañada en la última década por escándalos sobre la intervención de sus bancos privados.

La situación ha creado un dilema para los políticos y reguladores suizos, que se preguntan hasta dónde deberían llegar para crear un “salvaje oeste” digital.

Como recordó Schneider-Ammann en su intervención, el Gobierno suizo anunció la creación de un grupo de trabajo para ICO que estudiará la posible acción de reguladores y legisladores. “Estamos convencidos de que hay un enorme potencial, pero el mercado no es tan disciplinado como quisiéramos. Queremos que el mercado ICO crezca, pero sin poner en riesgo la integridad de nuestros mercados financieros”, explica Jörg Gasser, secretario de Estado del ministerio de Economía helvético.

Los pioneros digitales aseguran que Suiza se ha convertido en un centro de ICOs por la gran concentración de inversores millonarios y especialistas tecnológicos que tiene el país. El pequeño cantón de Zug, cerca de Zurich, se ha convertido en el “Crypto Valley“. La Asociación Crypto Valley asegura que recibe entre cinco y diez solicitudes de información al día de start-ups de todo el mundo interesadas en cómo hacer una ICO en Suiza. Además de alimentar las fantasías de los inversores especuladores, las ICO amenazan con afectar a la industria del capital riesgo al recortar el coste de la captación de fondos y abrir la posibilidad de invertir en start-ups a cualquier usuario que tenga un smartphone.

Los defensores de las ICO argumentan que muchos tokens ofrecen acceso a servicios o derechos de la propiedad y no fomentan las inversiones especulativas. Países de la UE y EEUU han advertido sobre los riesgos de las ICO y China y Corea del Sur han prohibido estas operaciones. Uno de los motivos para el éxito en Suiza de este tipo de operaciones es el aperturismo del país a la innovación.